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Las escuelas de diseño, protagonistas de Wayfindings: La experiencia

22 junio

Los pasados ​​días 16, 17 y 18 de junio tuvo lugar en Jardinets de Gràcia Wayfindings: La experiencia’, el espacio central de la Barcelona Design Week. En la instalación se pudo disfrutar de los Findings, la performance de Anna Taratiel sobre mobiliario urbano de Escofet, la Bolsa infinita de HP y las microexperiencias expositivas a cargo de The Others, pero lo más destacado de las jornadas fueron las acciones performativas que diferentes escuelas de diseño de Barcelona llevaron a cabo en los cubos performativos que se podían encontrar dentro de la instalación.

La primera escuela participante fue IED Barcelona, ​​que jueves jugó con la geometría del espacio creando una gran ilusión óptica desafiando visualmente los límites del espacio. Para ello, instalaron una pared y un mobiliario dentro del cubo que se mimetizaba con el espacio, de modo que este mobiliario se volvía invisible.

El sábado llegó el turno de Elisava y LCI Barcelona respectivamente. La primera acción consistía en demostrar cómo los buscadores de internet nos ofrecen información sesgada según nuestras opiniones. Para ello, el alumnado preguntaba a los espectadores si creían que la inteligencia artificial acabaría con el mundo, y según la respuesta de la persona, se le ofrecía un filtro que cambiaba el texto del diario que también se ofrecía, con información sesgada según tu opinión.

Por su parte, LCI Barcelona cerró los actos del día con una performance que tenía el objetivo de hacernos reflexionar sobre cómo la presencia constante y continua de comunicaciones y tecnología condiciona enormemente nuestras vidas. Para ello, rellenaron el cubo de globo de helio y, una vez lleno, dos performances entraron y buscaron su espacio rompiendo las paredes de papel film para liberar los objetos voladores.

A su vez, La Salle abrió las actividades del sábado con un cubo en blanco, donde los participantes podían explotar un globo con pintura dentro colocado previamente donde pedían, para hacer una obra pictórica colaborativa que ilustrara la realidad mutante actual.

Finalmente, LABASAD cerró la instalación con el Oraculo del Amor, que buscaba despertar la empatía y la generosidad afectiva a todas aquellas personas que interactuaran con el oraculo. La performance consistía en recoger una de las frases que ofrecía el cubo, que podían ser o bien una frase que invitara a la reflexión o bien una muestra de cariño desinteresada.